22/10/10

Asimilando civilizaciones… Y sigue…

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Y continuará, seguro. Y como prueba, la siguiente. Página 10; sección, “Enfoque”; diario “ABC”, viernes, 22 de octubre de 2010. Artículo titulado, “Protestas en Francia. De la huelga a los disturbios”. Destacado del resto en fondo gris. Título principal, “Turbas juveniles”. Lo mejor, la magnífica fotografía que ocupa buena parte de la página especificada y parte de la siguiente. Ahora, por favor, observen con atención la misma, y fíjense en todos los detalles, en quienes con actitud amenazadora y vacía de contenido sonríen al fotógrafo, en quienes esconden sus rostros, y en quienes levantan un vehículo hasta su vuelco.

Dicen las noticias que las revueltas en Francia tienen su origen en la decisión de la Presidencia Francesa de atrasar la edad de la jubilación, y que continúan motivadas por tal propuesta de reforma del sistema de prestaciones francés. Después de ver, observar y analizar tan magnífica y reveladora fotografía, se infiere que estas hordas juveniles no se movilizan precisamente porque la Presidencia Francesa quiera atrasar la edad en que una persona puede pasar a percibir la prestación por jubilación. En el fondo está la respuesta. La verdadera esencia. Magnífico trabajo, y mis modestas felicitaciones al equipo de “Enfoque” del diario “ABC”.

21/10/10

Asimilando civilizaciones

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Probablemente hubiese sido más acertado titular la presente entrada, “asimilando sinónimos”, o, mejor aún, “asimilando integraciones”; también hubiera sido válido titularla, “integrando asimilaciones”, pero en este último caso recurrir a la Regla de L’Hopital o al Teorema de Stokes habría sido, si no preceptivo, sí de tener en cuenta.

Un primer párrafo propio de locos, o de besugos, sin ánimo de ofender al espárido. Perfecto para introducir que “asimilar” pueda ser tipificado como un “crimen contra la humanidad”. Claro, el verbo puede inducir a la pérdida de raíces. Vamos, que uno puede disfrutar de las ventajas que proporciona la civilización, y conserva los derechos a destruir y esquilmar ésta una vez que la “integración” tomó efecto. En otras palabras, ellos se “integran” y nosotros “asimilamos”.

Termino aplaudiendo las palabras de la actual canciller de Alemania, Ángela Merkel: “Nos sentimos ligados a los valores cristianos. Aquellos que no los acepten no tienen lugar aquí.” Claro, lamentablemente, su “aquí” no es nuestro “aquí”; en nuestro “aquí” condecoramos y vitoreamos a quienes no se integran pero persiguen nuestra “asimilación”. Igual van a tener razón aquellos que defienden que la Historia es cíclica. En cualquier caso, quiero que mi “aquí” sea el “aquí” de la canciller de Alemania, el “aquí” de Europa, el “aquí” de Occidente, el “aquí” de nuestra civilización cristiana.

12/9/10

11 de septiembre de 2001

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Hoy es doce, mes, septiembre, año, 2010. Como corresponde a cualquier mes del calendario, al día once le sigue el doce; como corresponde en la serie de los números naturales y en la de los enteros, al once también le sigue el doce. Pero este once es distinto a cualquier otro once, al igual que su correspondiente doce también lo es de los otros doce. El 11 de septiembre de 2001 cayeron las Torres Gemelas. ¿Recuerdas dónde estabas tú ese 11 de septiembre de 2001? Yo estaba en Riópar, precioso enclave de la provincia de Albacete, con mi madre, en un restaurante, esperando a ser servidos; al fondo, una gran pantalla de televisión; fijo mi atención y descubro, atónito, que están retrasmitiendo por una cadena de gran audiencia, y en directo, un pavoroso incendio en una de las Torres Gemelas. “Parece ser que según nuestro corresponsal en Nueva York una avioneta ha impactado contra una de las torres más famosas del mundo…”, dijo, más o menos con parecidas palabras, un no menos atónito y nervioso, y excelente comentarista, periodista y director. “¡Mamá, mira, es un incendio en una de las Torres Gemelas!”, dije mostrando mi asombro a mi madre, quien se encontraba algo más alejada del televisor. Unos minutos más y en directo, esta vez acompañado por ella, ambos frente a la pantalla sin despegar nuestros ojos de la misma, vemos cómo un avión comercial de gran envergadura se dirige con decisión hacia la segunda torre, impactando en ella, y provocando una terrible y espantosa explosión.

Demasiadas vidas que encontraron en un mismo día un fatal destino. Vidas que han de permanecer en nuestro corazón y en nuestra memoria. Vidas que dieron su vida por intentar salvar a otras vidas. Vidas que fueron vidas. Vidas que siguen siendo vidas.

El 12 de septiembre de 2001 la congoja, la desesperación, la impotencia fueron protagonistas; pero también, la fe, la esperanza y el amor; por continuar en la búsqueda de supervivientes; por ofrecer al llanto un atisbo de sonrisa; por sanar una herida que partió en dos, no sólo a una nación entera, una gran nación, sino al mundo libre y civilizado.

Este doce, mes, septiembre, año, 2010, que también sea ese 12 de septiembre de 2001. Recordemos a los que dieron su vida por la libertad y la civilización. Estemos alertas y despiertos frente a los que siguen en su empeño por destruir nuestra libertad y nuestra civilización. ¿Una nueva Córdoba a dos manzanas de la Zona Cero? Nunca Más.